23 de septiembre de 2011

HEROINAS BOLIVIANAS

Hoy en día, los nombres de Juana Azurduy, Vicenta Juariste de Eguino o Manuela Gandarillas son, para muchos bolivianos, apelativos de calles, plazas y escuelas de la ciudad, sin embargo, se ha olvidado que estas denominaciones fueron dadas en homenaje a valerosas mujeres que contribuyeron, de una manera u otra, a lograr la independencia nacional. Leer más...

JUANA AZURDUY DE PADILLA

Nació en Chuquisaca el 12 de julio de 1780. Parte de su infancia vivió en las tierras de su padre ubicadas en la cabecera del Río Chico y en el Cantón de Toroca.

Posteriormente, se trasladó con su madre a la ciudad para aprender sus primeras letras y el catecismo, pero poco tiempo después murió su progenitora, por lo que su padre debió llevar a Juana y su hermana menor Rosalía a vivir nuevamente a su hacienda, sin embargo, pocos años después también él murió, dejando a ambas hijas como herederas de extensas tierras. Asumieron la tutoría de las hermanas, su tía Dña. Petrona Azurduy y el esposo de esta, que se hizo cargo de la administración de sus propiedades.

A los 17 años, Juana Azurduy ingresó como educanda al Monasterio de Santa Teresa, donde solamente permaneció por aproximadamente 6 meses, porque su carácter rebelde contrastaba con la vida de sumisión del claustro. De regreso a la casa de sus tíos, se hizo cargo de sus tierras por la avanzada edad de su tutor.

Al cabo de un tiempo, se reencontró con un conocido de su infancia, Manuel Ascencio Padilla. Empezaron una sólida amistad, cimentada en los ideales de libertad, igualdad y justicia que compartían, la que paulatinamente se convirtió en amor y contrajeron matrimonio en el año 1805. De esta unión nacieron cinco hijos: Manuel, Mariano, Juliana, Mercedes y Luisa.

Durante los últimos años de la colonia, se manifestó el descontento de los criollos debido a su sistemática exclusión de las decisiones políticas y económicas, así como, por el establecimiento de un régimen de monopolios e impuestos gravosos por parte de la metrópoli. Al mismo tiempo, los doctores de la Universidad de Charcas, se encargaron de difundir los ideales de libertad, igualdad y soberanía proclamados por los ideólogos de la Ilustración, los cuales les sirvieron de sustento para liderar la Revolución de Chuquisaca del 25 de mayo de 1809.

Como resultado de la Revolución, Juan Antonio Álvarez de Arenales fue designado Comandante General y Gobernador de Armas de la Provincia de Chuquisaca. Mientras tanto, el Gobernador de Potosí, Francisco de Paula Sanz, comenzó a preparar la resistencia con los habitantes de Chuquisaca y Yamparáez, ordenando a los indios del distrito de Chayanta que proveyeran de víveres y forraje a sus soldados. Sin embargo, Manuel Ascencio Padilla se encargo de impedir la colaboración de los pobladores al ejército realista, quedando desde entonces comprometido con la causa revolucionaria.

En los meses siguientes, se levantaron otras regiones del Alto Perú. El 14 de septiembre de 1810, al mando de Esteban Arze, Cochabamba proclamó a la Junta de Buenos Aires, y Padilla acudió a ponerse bajo sus órdenes.

Inicialmente, la colaboración de doña Juana se centró en dotar de alimentación y alojamiento a los revolucionarios, entre ellos, a Juan José Castelli que comandaba el primer ejército auxiliar argentino. Cuando se produjo la derrota de este ejército, las autoridades realistas ordenaron la confiscación de los bienes de Manuel Ascencio Padilla y el arresto de su esposa.

Doña Juana se refugió con sus hijos en la casa de unos amigos en las afueras de Chuquisaca, pero la delación de unos vecinos dio como resultado su detención. Sin embargo, la liberaron con prontitud, a fin de vigilarla y aprehender a su esposo cuando fuera a buscarla. No obstante, Manuel Ascencio Padilla, burlando la vigilancia, logró recoger a su esposa e hijos para refugiarlos en un lugar seguro, mientras el continuaba en la lucha libertaria.

En junio de 1812, Padilla regresó al lado de su familia, después de haber sufrido la derrota del Quehuiñal como soldado integrante del ejército de Esteban Arze. Llegó con la noticia del combate producido en la colina de San Sebastián, donde las mujeres cochabambinas habían resistido heroicamente a las tropas de Goyeneche. Este acontecimiento, inspiró a Doña Juana el deseo de participar activamente en la lucha libertaria, por lo que pidió a su esposo que le permitiera acompañarlo, pero él se negó rotundamente.

Posteriormente, Manuel Ascencio Padilla partió nuevamente; esta vez, rumbo a las pampas argentinas, para unirse a los ejércitos auxiliares que entrarían al Alto Perú para expulsar a los realistas. Varios meses después, regresó con el grado de Teniente Coronel y el título de Comandante argentino que le había otorgado el General Manuel Belgrano por haber vencido en la Batalla de Tucumán.

Al cabo de un tiempo, Padilla debía regresar a la lucha. Inmediatamente a su partida, doña Juana decidió dejar a sus hijos al cuidado de unos parientes que vivían en el pueblo de La Laguna, para dar alcance a su esposo en Tarabuco. Al encontrarse con él, le advirtió que sería inútil que protestara y pretendiera obligarla a volver, porque ella estaba decidida a acompañarlo en la revolución.

La valentía, liderazgo y carisma de Juana Azurduy se hicieron patentes cuando ella, cabalgando por los contornos de Tarabuco, logró reunir a diez mil indios y algunas mujeres que, siguiendo su ejemplo, se unieron a la causa libertaria.

La tropa comandada por los esposos Padilla, acudió a unirse al ejército de Manuel Belgrano que marchaba en dirección de Vilcapugio, donde el 1 de octubre de 1813 se produjo una batalla que, lamentablemente, concluyó con la derrota de Belgrano. Sin embargo, los esposos Padilla y sus guerrilleros no intervinieron en el combate, se les asignó la labor de conducir a la artillería por las rutas peligrosas de las montañas.

Al saber que no se les permitió participar en combate porque les faltaba disciplina, doña Juana organizó a sus seguidores formando un Batallón al que dio la denominación de “Leales”, el cual en el futuro demostró, no solamente su lealtad, sino también su valor y organización.

Producida la derrota y retirada del segundo Ejército Auxiliar argentino, empezó la guerra de Republiquetas que se prolongó por varios años. La región en que combatieron los esposos Padilla se extendió desde el norte de Chuquisaca hasta las selvas de Santa Cruz. Su cuartel general se encontraba en el pueblo de “La Laguna” e instalaron un pequeño cuartel en Pomabamba. Se relacionaron por el Norte con Juan Antonio Álvarez de Arenales e Ignacio Warnes, por el Este con Vicente Umaña y el cacique Cumbay y por el Sur con Vicente Camargo y las guerrillas de Tarija. Varios hombres combatieron a sus órdenes, destacando entre ellos Huallparrimachi, Pablo Zárate y Pedro Padilla.

Combatieron contra los realistas con astucia y valentía porque carecían de armas suficientes y entrenamiento para la guerra. Salían victoriosos de muchas batallas, pero también eran derrotados en otras.

Ante la acometida del General en Jefe del Ejército realista, Joaquín de la Pezuela, Padilla tuvo que acudir a combatir con Umaña, dejando a sus hijos y doña Juana en el Valle de Segura (Tomina). El batallón de Manuel de Ponferrada intentó detener a doña Juana, por lo que se vio obligada a huir con sus hijos, internándose en el monte. Sus cuatro hijos estaban enfermos con paludismo y después de sucesivas recaídas los dos varones murieron por la enfermedad, el hambre y la sed.

Después de varios días perdida en el monte y de haber arañado la tierra con sus manos para enterrar a sus hijos, fue rescatada por Padilla que, habiéndose enterado de su huida, fue en su búsqueda.

A partir de ese momento, doña Juana se volvió más dura e implacable en la lucha, declaró una guerra sin cuartel por la muerte de sus hijos y decidió que ya no se aplicaría la ley del talión, por un muerto patriota se exigirían dos muertos realistas.

Los esposos Padilla sufrieron la deserción de sus soldados, desmoralizados por las derrotas. Inclusive, Umaña se rebeló, pero con la ayuda de las huestes de Cumbay lo obligaron a huir.

Una vez reorganizados, se aprestaban los guerrilleros para ir a La Laguna, pero doña Juana tuvo que acudir rápidamente al valle de Segura porque le informaron que sus hijas estaban gravemente enfermas. El paludismo y la disentería concluyeron por extinguir la vida de ellas.

A su regreso, Padilla se enteró de la muerte de sus hijas, pero también de un nuevo embarazo de su esposa, el cual no impidió que doña Juana continuara en la Revolución. Participó en numerosas batallas en contra de sus principales enemigos: Benavente y Ponferrada, hasta que dio a luz al borde del río auxiliada por una india de Pitantora. Vistió a su hija con una bayeta y una camisita humilde que le obsequiaron, pero ante la cercanía del enemigo tuvo que escapar con su hijita en brazos.

Gracias a la valentía, coraje y ascendiente que doña Juana tenía sobre su tropa, los patriotas resultaron victoriosos en diversas batallas; dentro de las cuales cabe destacar la batalla del Villar, en la que a caballo y blandiendo su espada se abrió paso entre la tropa realista y dando muerte al abanderado le arrebató el blasón español que llevaba los lauros de la reconquista de Puno, Cuzco, Arequipa y La Paz. Los españoles huyeron dejando en el campo 15 muertos, 20 heridos y todo su material bélico. Esta actitud heroica, le valió el nombramiento de Teniente Coronel de las milicias partidarias de los Decididos del Perú, por parte del gobierno de Buenos Aires.

En varias ocasiones, los esposos Padilla recibieron ofertas de honores y recompensas a condición de que abandonaran la guerra, pero invariablemente las rechazaron. Los realistas llegaron a ofrecer 10.000 pesos por la cabeza de Padilla y doña Juana.

El 14 de septiembre de 1816, en una nueva batalla en el Villar, fue muerto Padilla y perseguida doña Juana. Confundieron a otra mujer con ella y la degollaron, llevando ambas cabezas para exhibirlas en el pueblo de La Laguna, donde permanecieron durante más de seis meses, hasta que un grupo de indios recuperó la cabeza de Padilla y la depositó en el templo para rendirle honores que fueron presididos por doña Juana.

Desde la muerte de su esposo, doña Juana se recluyó con su hija en una finca llamada Chaquimayu en el cantón de Takopaya. No obstante, en varias ocasiones intentó reestructurar su batallón de leales, pero las disidencias por el mando que fueron surgiendo entre los sucesores de Padilla, lo hicieron imposible.

Por ello, doña Juana dejó a su hija en el valle de Segura y se dirigió primero a Tarija y, posteriormente, al norte argentino donde se unió al ejército de Salta comandado por el General Martin Güemes, permaneciendo con éste hasta la muerte de Güemes en junio de 1821.

Imposibilitada de regresar a Chuquisaca, que se encontraba aún bajo el dominio de los realistas, Juana Azurduy sobrevivió como pudo sin recursos económicos, hasta que en 1825 fue encontrada por los gauchos de Güemes vagando hambrienta por el Chaco. La llevaron a Salta donde el gobierno le otorgó cuatro mulas y la suma de 50 pesos para los gastos de su retorno.

Salió de Salta después de la guerra de Tumusla, en la que el coronel Altoperuano Carlos Medinacelli Lizarazu, había derrotado al último realista. A su llegada a Chuquisaca, no recibió muestra de aprecio o agradecimiento alguno por su aporte a la independencia, que en ese momento se celebraba.

Doña Juana pudo recuperar su Hacienda de Cullcu, gracias a un Decreto Supremo firmado por el Mariscal Antonio José de Sucre que ordenaba la restitución a sus legítimos propietarios de los bienes que habían sido confiscados a los guerrilleros de la independencia.

Como una ayuda del gobierno, el entonces Prefecto de Chuquisaca, General Andrés de Santa Cruz, ordenó un pago de 100 pesos a favor de doña Juana, suma que solamente le alcanzó para instalar su hogar y organizar su hacienda.

En noviembre de 1825, el Libertador Simón Bolívar efectuó una visita oficial a Juana Azurduy acompañado del Mariscal de Ayacucho, el guerrillero Lanza y su Estado Mayor, para rendirle homenaje y manifestarle su agradecimiento por su heroica contribución a la causa libertadora.

En esa ocasión, Bolívar fue testigo de la pobreza en que vivía doña Juana y al saber que como única retribución a su valor y coraje había recibido la suma de 100 pesos, ordenó que se le asignara una pensión vitalicia de 60 pesos mensuales, la misma que fue posteriormente elevada a 100 pesos por el Mariscal de Ayacucho.

Sin embargo, doña Juana gozó de ese emolumento solamente por cortos periodos, puesto que en los primeros meses de 1828, volvió la anarquía al país y las sucesivas administraciones suspendieron el pago. En 1848, el Presidente Belzu dispuso la reposición de esta pensión, pero en 1857 el Presidente José María Linares ordenó la reducción de sueldos y pensiones, por lo que la retribución a doña Juana fue disminuida al 60%, lo que la forzó a vender su hacienda para poder sobrevivir.

Desde su regreso a Chuquisaca, doña Juana vivió en compañía de su hija Luisa, su yerno y su nieta. Años después, la familia de Luisa abandonó Chuquisaca por motivos laborales del esposo. Entonces, doña Juana recogió a un niño abandonado al que crió hasta su muerte y que fue el único que la asistió en sus últimas horas.

El 25 de mayo 1862, sola, enferma y olvidada dejó de existir doña Juana Azurduy de Padilla. Los vecinos pidieron a las autoridades que se brindaran las honras fúnebres correspondientes, pero éstas contestaron que estaban ocupadas rememorando un aniversario más del primer grito libertario, por lo que el cortejo fúnebre se redujo a un pequeño grupo de personas.
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HEROINAS DE LA CORONILLA

El 29 de octubre de 1811, se produjo la segunda Revolución de Cochabamba, en la que Esteban Arze y otros patriotas cochabambinos retomaron el control de la ciudad de manos de las fuerzas realistas. Informado de este nuevo levantamiento, Goyeneche inició una nueva ofensiva sobre Cochabamba para recuperar este importante reducto patriota.

Para ese momento, Esteban Arze había coordinado con los jefes patriotas de Chayanta, Sicasica y Tapacarí, para resistir a las tropas realistas. El encuentro entre las tropas de Arze y Goyeneche tuvo lugar en Quehuiñal - Pocona, en mayo de 1812, donde Arze fue vencido, retirándose con sus tropas para rearticularse en la clandestinidad.

Goyeneche avanzó hacia Cochabamba. El entonces Gobernador de la ciudad, Joaquín Mariano Antezana, intentó reunir refuerzos para resistir el ataque de Goyeneche, pero solamente quedaban mil hombres en la ciudad. Buscó llegar a un acuerdo con Goyeneche, pero éste exigió la entrega de los principales cabecillas.

Ante esa situación, Antezana convocó a Cabildo para proponer rendición. A ello, Manuela Eras y Gandarillas contestó: “¡Si no hay hombres para defender la Patria y morir por ella, aquí estamos nosotras, para salir y afrontar al enemigo!”.

El 27 de mayo de 1812, ingresó la tropa de Goyeneche, cuyos hombres saquearon la ciudad y allanaron los domicilios buscando a los líderes, incluyendo la finca de Esteban Arze, donde su esposa, Manuela Rodríguez Terceros, enfrentó a los que irrumpieron en su hogar.

Las mujeres, comandadas por Manuela Eras y Gandarillas, salieron a las calles con sus hijos, protestando contra los allanamientos, al grito de "¡Nuestro hogar es sagrado!".

Se reunieron en la Catedral y, habiendo obtenido las llaves del depósito de armas, ingresaron a este para sacar los fusiles de chispa, cañones de estaño, arcabuces y municiones que se encontraban en él. Acto seguido, se dirigieron a la coronilla, ubicada en la colina de San Sebastián, donde colocaron las piezas de artillería para resistir la entrada de Goyeneche.

Goyeneche envió al capitán de caballería Jacinto Terrazas, para convencer a las mujeres que depusieran su actitud, pero ellas se negaron rotundamente proclamando que tendrían “la gloria de morir matando”y dieron muerte al Capitán Terrazas.

Las fuerzas realistas iniciaron fuego, recibiendo la misma respuesta por parte de las mujeres atrincheradas en la coronilla. Estas aguerridas féminas, con los rebozos atados a la cintura, enfrentaron al enemigo por espacio de dos a tres horas. La caballería enemiga rompió el cerco y atacó el lugar, matando a 30 mujeres y 9 hombres. La ciudad fue saqueada y mataron indiscriminadamente a hombres, mujeres y niños.

Al día siguiente, se conmemoraba jueves de Corpus Christi. Goyeneche encabezó una procesión religiosa con un grupo de pobladores que se habían sometido a él, mientras los patriotas que habían sido apresados el día anterior eran fusilados. Este día fue recordado por la población cochabambina como la “Fiesta de Corpus Triste".
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13 de enero de 2009

VICENTA DE JUARISTE EGUINO MEDINA


Nació y murió en La Paz (1784 – 1857)
Su madre falleció en el parto y quedó huérfana de padre al poco tiempo, por lo que fue criada por su hermano natural don Pedro Eguino, quien la formó en los ideales y sentimientos de libertad.

Heredera de una cuantiosa fortuna, puso esta al servicio de la causa emancipadora: instaló en su propio domicilio una fábrica de armas para que fueran empleadas en la Revolución de La Paz del 16 de julio de 1809; vistió, equipó y gratificó económicamente a los soldados del batallón comandado por su hermano que, como parte integrante del ejército independiente de Castelli, venció en la Batalla de Suipacha. Su casa fue el centro de varias reuniones clandestinas de los patriotas.

Poseía una elocuencia admirable, arengaba a la tropa animándola a luchar y sacrificar la vida por la libertad y la emancipación de América. En una ocasión, cuando los indios de Sapahaqui se dirigían a Caracato a degollar a las familias españolas que se habían refugiado en ese lugar durante el estallido de la revolución paceña, doña Vicenta se dirigió a caballo a dar encuentro a los indios y hablándoles en su idioma los convenció de deponer esa actitud, logrando que volvieran a su Cantón donde les dotó de recursos y víveres.

Esta oportuna intervención, la hizo acreedora de la gratitud de la población española de La Paz, cuyos jefes abogaron por ella en dos ocasiones: una, cuando fue condenada a seis años de presidio después de haber sido sofocada la revolución de La Paz por Goyeneche, logrando que la pena fuera conmutada por el Gobernador Juan Ramírez, previa exigencia de una cuantiosa suma de dinero en efectivo y de vestimenta para el batallón de la reina; y la segunda, cuando en 1816, después de ser denunciada y perseguida por la tropa de Ricafort, fue recluida en un calabozo y posteriormente condenada a muerte. La intervención de varios jefes realistas logró que la pena de muerte fuera conmutada por una elevada sanción pecuniaria y el destierro perpetuo a Cuzco. Sin embargo, cuando se dirigía al destierro, fue logrado el indulto y la restitución de los bienes que le habían embargado.

Durante los años siguientes continuó perseverante en la lucha, oficiaba como intermediaria de las comunicaciones secretas entre los patriotas de Lima y Cuzco con los de Buenos Aires. Cuando en 1823, el entonces Gral. Andrés de Santa Cruz, llegó al Alto Perú, procedente de Lima, doña Vicenta acudió a su encuentro en Laja, acompañada de sus hijos José y Félix y varios de sus colonos para ofrecerlos “para que tomen las armas en defensa de la independencia de América”.

Después de concluida la guerra de la independencia hispanoamericana, el 18 de agosto de 1825, llegó a la ciudad el Libertador Simón Bolívar quien fue apoteósicamente recibido por la población en un acto celebrado en el ingreso de la ciudad donde doña Vicenta Juariste Eguino pronunció un sentido discurso de gratitud al Libertador y le entregó las llaves de la ciudad.

En los años siguientes, esta heroica mujer se retiró a la paz de su hogar hasta el 14 de marzo de 1857, fecha en que falleció, recibiendo solemnes honras fúnebres por el gobierno del General Jorge Córdova y de toda la población civil, militar y eclesiástica.

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SIMONA JOSEFA MANZANEDA

Nació en Mecapaca – Departamento de La Paz, en 1770. Fue hija natural de María Josefa Manzaneda. Era llamada “la jubonera” porque se dedicaba a la confección de jubones (especie de chalecos con cuello rígido que vestían las cholas de la época).

Participó activamente en la revolución paceña del 16 de julio de 1809. En la etapa preparatoria, penetraba en los cuarteles, ocultando en el ruedo de su pollera, las instrucciones sobre los planes de la Revolución; negociaba armas y municiones, y concienciaba al pueblo sobre los ideales de la libertad.

Durante la Revolución, dirigió a los habitantes del cerro de Santa Bárbara para que apoyaran a los insurgentes, exigiendo Cabildo Abierto. Sofocada la Revolución, el vil Goyeneche ordenó detener a los patriotas que habían dirigido el levantamiento popular. Simona Manzaneda, disfrazada de india, huyó por la noche hacia su chacra de Mecapaca, donde continuó con su industria jubonera.

En septiembre de 1814, Manzaneda arengó y guió al pueblo en apoyo a la campaña hacia La Paz, organizada por la Junta del Cuzco, bajo el mando de Juan Manuel Pinelo, colaborado por el cura Ildefonso de las Muñecas.

A fines de 1816, el Comandante español Mariano Ricaforte, enviado por el nuevo Virrey del Perú Joaquín Pezuela, para escarmentar al pueblo de La Paz por ese levantamiento; capturó a Simona Manzaneda y la sentenció a muerte. “Desnuda, cortado el hermoso cabello, puesta una coraza y a la espalda un cartelón de la sentencia de muerte, montada en un asno, recorrió las calles de la ciudad; flagelándosela con 50 látigos en las cuatro esquinas de la plaza; después de todo lo cual, fue baleada, por la espalda” (URQUIDI, José Macedonio. “Bolivianas Ilustres”. Ediciones Populares. La Paz – Bolivia, 1967).

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CROATAS Y USTACHI

En los últimos años ha surgido la tendencia equivocada, y con frecuencia maliciosa, de considerar el gentilicio “croata” como sinónimo de Ustachá o Ustachi. Sin embargo, aunque en algunos casos tales denominaciones pueden coincidir, en la mayoría de ellos son diferentes y hasta opuestas. Para comprender la distinción, es menester precisar el significado y extensión de estos términos.

Ustachá
Ustachá es la pronunciación castellanizada de Ustaša, que significa insurrecto. El Ustaša, fue un partido nazi - fascista croata, fundado en 1929 por Ante Pavelič, que tenía como objetivo alcanzar la independencia de Croacia, región que había sido incorporada al Reino de Yugoslavia después de la Primera Guerra Mundial y la disolución del imperio austro – húngaro. Para ello, recurrieron al empleo de prácticas terroristas, basando su política en la supremacía étnica del pueblo croata. Ustaše (ustachi, en español) es la denominación otorgada a los militantes de dicho partido.

Durante la Segunda Guerra Mundial, después de la invasión nazi al Reino de Yugoslavia, los alemanes crearon el Estado Independiente de Croacia, designando como Jefe del Consejo de Estado, al Jefe del Ustaša, Ante Pavelič. Entre 1941 y 1945, el régimen Ustachá implementó el campo de concentración más grande de Europa en Jasenovač, una pequeña localidad de 210 kilómetros cuadrados, donde los Ustachi torturaron y asesinaron a más de 800.000 personas, en su mayoría serbios, pero también judíos, gitanos y croatas disidentes del régimen.

Después de la derrota de las potencias del Eje por el bando Aliado, los partisanos yugoslavos expulsaron al Ustachá del poder y Croacia volvió a formar parte del Estado yugoslavo como una de las repúblicas federadas a la nueva Yugoslavia.

Con la caída del régimen Ustachá, sus dirigentes y partidarios huyeron hacia diversos países de Europa y Latinoamérica. Llegaron a Argentina, donde fueron protegidos por el entonces Presidente Juan Domingo Perón, quien los envió a Bolivia, al igual que a muchos nazis, encabezados por el Oficial de las SS nazi Mario Busch, como uno de los expertos extranjeros para la represión contra la oposición falangista, “contratados por el Presidente Víctor Paz Estenssoro, para cumplir diversas actividades en el país” .

Croatas
Aunque parezca una obviedad (por lo visto no lo es) croata es la persona natural de Croacia. Croacia es una República europea ubicada en la orilla nororiental del mar Adriático. Limita al Norte con Eslovenia y Hungría; por el este con Serbia y Montenegro, y al sur con Bosnia-Herzegovina.

En el siglo IX, Croacia era un reino independiente y, poco tiempo después, uno de los países europeos más poderosos. En virtud del Pacta Conventa del siglo XI, formaron una unión dinástica con Hungría, a fin de resistir unidos las pretensiones expansionistas de Bizancio y Venecia. Sin embargo, a mediados del siglo XIII, el reino húngaro fue fuertemente impactado por la expansión otomana.

Después de haberse liberado de la dominación otomana, ejercida por un periodo de cerca de cinco siglos, Croacia obtuvo su independencia nacional en el siglo XVIII, aunque permanecía bajo autoridad húngara, dentro de la cual ingresó a formar parte del imperio austro – húngaro en 1867.

A la disolución de este Imperio, se formó el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos al que Croacia fue incorporada en contra de su voluntad. Este nuevo Reino, pronto se transformó en la dictadura personal del rey serbio Alejandro Karageorgevič que, en 1929, proclamó el Reino de Yugoslavia (primera Yugoslavia).

Dentro de este contexto, es que Pavelič fundó el Partido Fascista Croata, que posteriormente sería denominado Ustaša, convirtiéndose en el abanderado de la independencia croata, pero, como ya se tiene establecido, empleando medios terroristas y proclamando la superioridad étnica del pueblo croata.

No obstante, el periodo, más sangriento aún, de la historia del pueblo croata se desarrolló durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Yugoslavia se convirtió en uno de los escenarios de la contienda entre los “Aliados” y las “Fuerzas del Eje”. Surgieron tres bandos que pugnaban por el control de Yugoslavia: la tendencia comunista liderada por Josif Brozovič, más conocido como Yosif Broz Tito; la tendencia nazi -fascista liderada por Ante Pavelič que gobernaba dictatorialmente el restituido Estado Independiente de Croacia y la tendencia occidental liderada por el General Draga Mihailovič, Ministro de Guerra del Rey Pedro II de Yugoslavia que se encontraba refugiado en Londres.

A la conclusión de la Segunda Guerra Mundial, con la ocupación soviética de Yugoslavia, Broz Tito obtuvo el apoyo necesario para convertirse en Dictador de ese país. Durante su gobierno, “Tito ordenó también la muerte de 600.000 croatas musulmanes que antes habían sido perseguidos por Pavelič y ordenó otras matanzas en el interior del país”2.

Como consecuencia del panorama brevemente descrito y, sobre todo, obviando detalles que dañarían la sensibilidad hasta de los más indolentes, por su crueldad y despliegue de excesiva violencia sanguinaria; no resulta nada extraño que grandes contingentes de ciudadanos croatas y yugoslavos en general, migraran hacia otras latitudes del orbe, huyendo del genocidio instaurado por los ustachi y, desde 1945, de la tiranía de Josif Brozovič “Tito”.

Migraciones Croatas
El movimiento migratorio después de la Segunda Guerra Mundial, no fue el único. Por el contrario, existieron dos corrientes migratorias previas y más numerosas que la tercera. La primera, se ubica en el periodo comprendido entre 1870 y 1914 en que los croatas emigrantes partieron principalmente desde el sur de Dalmacia, especialmente, desde Split – Boka Kotorka y la Isla de Brač, por razones de índole económica.

La segunda corriente migratoria, se produjo entre 1918 y 1935, en que la pobreza generada en Europa por la Primera Guerra Mundial, indujo a grandes contingentes de croatas procedentes de Dalmacia, Istria y Herzegovina a emigrar en busca de mejores condiciones de vida.

Estos movimientos migratorios, llegaron a Italia atravesando el Mar Adriático y desde allí hasta nuestro continente por el Atlántico. La mayoría, se estableció en el sur de Argentina y Chile, pero algunos continuaron el viaje hacia otros países sudamericanos, como Bolivia, Uruguay, Paraguay y otros que ofrecieran oportunidades para el trabajo agropecuario. Una vez establecidos en sus nuevos lugares de residencia, muchos contrajeron matrimonio con bolivianas y bolivianos, fundando así nuevas familias boliviano - croatas.

Este breve recorrido por la historia del pueblo croata, muestra lo arbitraria que resulta la conclusión de que todos los emigrantes croatas fueron Ustachi. Por el contrario, muchos fueron víctimas de este régimen y, otros, de la pobreza post guerras de Europa y la tiranía de Tito. Más aún, también resulta arbitraria la conclusión de que los bolivianos descendientes de croatas ustachi, necesariamente compartan la ideología nazi – fascista de sus ascendientes y deban asumir cualquier tipo de responsabilidad por los delitos que hubieran cometido sus padres o abuelos.

En toda sociedad civilizada, las responsabilidades penal, social y moral son de carácter estrictamente personal y, derivarlas de otras condiciones como la nacionalidad o el apellido, implica ignorancia y xenofobia, además del desconocimiento de la garantía constitucional de presunción de inocencia.


1 BARRIGA Antelo, Hernán. Laureles de un Tirano. Empresa Industrial Gráfica E. Burillo. La Paz 1965.
2 PORTUGAL Joffre, Sergio Raúl. “La Liberación Nacional y el Informe Resumen sobre las Violaciones a los Derechos Humanos en los Gobiernos de Víctor Paz y Hernán Siles”. La Paz, 2008.

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10 de enero de 2009

FORMAS DE DEMOCRACIA EN BOLIVIA (Actualizado al 12/06/10)

La palabra Democracia, proviene de dos voces griegas: Dêmos, que significa pueblo y Krátos, autoridad, poder, gobierno. Etimológicamente, significa gobierno o poder del pueblo. La acepción moderna y generalizada define a esta institución jurídico - política como “el sistema en que el pueblo en su conjunto ostenta la soberanía y en uso de ella elige su forma de gobierno y, consecuentemente, sus gobernantes”1 .

Si bien el concepto básico de democracia se remonta a la forma de gobierno utilizada en Atenas y en otras ciudades griegas durante el siglo V a.c., también se debe reconocer la importancia que tuvo el movimiento pacíficamente revolucionario del cristianismo, que hizo desaparecer las supuestas diferencias naturales entre nobles y plebeyos y entre hombres libres y esclavos, proclamando que todos los hombres, sin distinción, son iguales ante Dios.

Históricamente, han regido tres tipos fundamentales de democracia:

La democracia directa, que es el régimen político en que los ciudadanos ejercen por sí mismos las funciones del Estado, sin intermediarios o representantes. Rigió en las polis griegas en el siglo V a.c., especialmente en Atenas, en la Edad de Oro introducida por Clístenes.

La democracia indirecta o representativa, se fundamenta en el principio de representación popular que parte del supuesto de que la soberanía reside en el pueblo y que el pueblo solo delibera y gobierna a través de sus representantes. Estos representantes, son elegidos a través del voto para la conformación de los órganos legislativo y ejecutivo.

En la democracia semi – directa o participativa, el pueblo delega a mandatarios una parte del ejercicio de su soberanía y se reserva la decisión directa en asuntos especiales, a través de mecanismos de participación popular. Se trata de una especie complementaria a la democracia representativa y no contrapuesta a ella, porque supone la existencia previa del régimen representativo, al cual se suman los mecanismos de participación directa del pueblo en la toma de decisiones.

FORMAS DE DEMOCRACIA EN BOLIVIA
En Bolivia rigió la democracia indirecta o representativa desde la promulgación de la ley del 13 de Agosto de 1825, adquiriendo jerarquía constitucional con la Constitución Bolivariana del 19 de noviembre de 1826, cuyos artículos 7, 8 y 9 establecían un Gobierno popular representativo, que la soberanía emana del pueblo, y su ejercicio reside en los poderes Electoral2, Legislativo, Ejecutivo y Judicial.

La Constitución de 1861 normó por primera vez que “el pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes y de las autoridades creadas por la Constitución”3, disposición que se mantuvo inalterable en su contenido4 hasta el 20 de febrero de 2004, en que se reformó el artículo 4, parágrafo I de la Constitución en los siguientes términos: “El pueblo delibera y gobierna por medio de sus representantes y mediante la Asamblea Constituyente, la Iniciativa Legislativa Ciudadana y el Referéndum establecidos por esta constitución y normados por ley”.

Esta reforma constitucional, introdujo la democracia semi – directa o participativa y viabilizó la convocatoria a la Asamblea Constituyente que, el 6 de diciembre de 2007, aprobó el proyecto de Constitución; el mismo que después de haber sido debatido y consensuado con la oposición en el seno del Congreso Nacional, fue sometido a referendo popular el 25 de enero de 2009.

De acuerdo con el artículo 11 de la Constitución Política del Estado, la democracia se ejerce de las siguientes formas:

1. Democracia directa y participativa, ejercida a través de la iniciativa legislativa ciudadana, el referéndum, la asamblea, el cabildo y la consulta previa.
2. Democracia Representativa, ejercida por medio de la elección de representantes por voto universal, directo y secreto.
3. Democracia Comunitaria, ejercida por medio de la elección, designación o nominación de autoridades y representantes por normas y procedimientos propios de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, entre otros.

MECANISMOS DE PARTICIPACION POPULAR
Constituyen mecanismos de participación del pueblo boliviano en la toma de decisiones, los siguientes:

El referendo es una institución democrática a través de la cual el cuerpo electoral expresa su voluntad respecto a un asunto o decisión que sus representantes constitucionales o legales someten a consulta.

La iniciativa legislativa ciudadana, otorga al pueblo la facultad de presentar un proyecto de ley al Órgano Legislativo para que lo considere, caso contrario, puede convocarse a un referéndum popular.

La revocatoria de mandato, es un procedimiento a través del cual los electores pueden destituir a un representante, con anterioridad a la expiración del período para el que fue elegido. De acuerdo con el artículo 240 de la CPE, la revocatoria del mandato se desarrollará conforme a las siguientes normas básicas:

a) Mandatos revocables: Todos los cargos de elección popular.
b) Oportunidad: Podrá solicitarse cuando haya transcurrido al menos la mitad del periodo del mandato y no podrá efectuarse durante el último año de gestión. Procederá una sola vez en cada mandato constitucional del cargo electo.
c) Procedencia: Por iniciativa ciudadana, a solicitud de al menos el quince por ciento de votantes del padrón electoral de la circunscripción que eligió al servidor público correspondiente, excepto los cargos electos del Órgano Legislativo, cuya revocatoria podrá ser promovida por el Consejo de la Magistratura (actual Consejo de la Judicatura).
d) Efectos: Producida la revocatoria de mandato el afectado cesará inmediatamente en el cargo, proveyéndose su suplencia conforme a ley. En el caso de revocatoria del mandato popular del Presidente, asumirá el cargo el Vicepresidente, quien convocará de forma inmediata a elecciones a la Presidencia del Estado a realizarse en el plazo máximo de noventa días.

La Asamblea es una reunión de representantes y el Cabildo es la reunión de los gobernantes de un municipio, con los ciudadanos para generar proyectos de ayuda a la comunidad. De acuerdo con el artículo 11 de la Constitución, “las asambleas y cabildos tendrán carácter deliberativo” y no de decisión.

La Consulta previa consiste en consultar a los pueblos indígena originario campesinos, mediante procedimientos apropiados y en particular a través de sus instituciones representativas, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles directamente. Del mismo modo, el artículo 352 CPE determina que la explotación de recursos naturales en determinado territorio estará sujeta a un proceso de consulta de la población afectada.

[1] OSSORIO, Manuel. “Diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales”.
[2] Derogado con la reforma constitucional de 1831 y elevado nuevamente a la jerarquía de órgano de poder del Estado con la Constitución vigente
[3] Artículo 20 de la constitución de 1861
[4] Su ubicación varió hasta la reforma de 1938 en que se la situó en el artículo 4, manteniéndose hasta su reforma en 2009
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DEMOCRACIA SEMIDIRECTA O PARTICIPATIVA (Actualizado al 12/06/10)

En la Democracia Semidirecta o Participativa el pueblo delega una parte del ejercicio de su soberanía a representantes elegidos por él y se reserva la decisión directa en asuntos especiales, a través de tres mecanismos: iniciativa popular, referéndum o plebiscito y revocatoria o recall.

Se trata de una especie complementaria a la democracia representativa y no contrapuesta a ella, porque supone la existencia previa del régimen representativo, al cual se suman los mecanismos de participación directa del pueblo en la toma de decisiones.

Antecedentes
Se encuentran antecedentes de los mecanismos de participación popular, inherentes a la democracia semidirecta, en diferentes regiones y épocas históricas de la humanidad. Tal es el caso de la iniciativa popular practicada en las polis griegas, los plebiscitos convocados por las autoridades romanas en el siglo IV a.c. y los referéndumes efectuados durante los siglos XV y XVI en Europa.

Sin embargo, al margen de las formas democráticas practicadas en la antigua Grecia, las consultas populares eran convocadas de manera totalmente discrecional por los gobernantes, con la finalidad de legitimar decisiones adoptadas por ellos o para solucionar conflictos de carácter internacional, especialmente la anexión de territorios conquistados.

La democracia semidirecta como forma de gobierno constitucionalmente establecida, para la toma de decisiones inherentes a la política interna de las naciones, fue introducida como resultado, principalmente, de dos procesos socio – económicos y políticos: la crisis de la Democracia Liberal y la Revolución Industrial.

La crisis de la Democracia Liberal, fue el resultado de la excesiva exaltación de los derechos individuales en desmedro del cuerpo social, porque permitía a unos pocos acumular poder, dejando a la mayoría de la población sin recursos económicos ni derechos efectivos.

La misión principal del Estado Liberal, radicaba en la protección de las libertades individuales y en el mantenimiento de un orden jurídico que permitiese el libre juego de las fuerzas sociales y económicas.

El liberalismo económico postulaba los principios de la propiedad sagrada e inviolable sobre los medios de producción, la libre competencia, libertad de empresa y libre contratación entre patrones y trabajadores, sin intervención de autoridades gremiales, ni administrativas.

La revolución industrial, generó el más importante cambio socio – económico, cultural y político de la historia. La transición de la economía agraria y artesana a un capitalismo industrial, originó el surgimiento del proletariado constituido por la masiva clase trabajadora de las nuevas industrias que se había nutrido del campesinado desplazado a las grandes ciudades en busca de fuentes de trabajo, como consecuencia de la revolución agraria.

El carácter privado de la relación laboral, derivó en el predominio de condiciones injustas de trabajo. El proletariado tomó conciencia acerca de la importancia de la acción colectiva para obtener reivindicaciones laborales, como la jornada máxima de trabajo, salario mínimo, sistemas de protección social, el reconocimiento y legalización de sindicatos, etc.

En el ámbito político, el socialismo pasó de ser una doctrina originada y compartida por algunos intelectuales y activistas como Saint Simon, Proudhon, Fourier y Owen, a una ideología de los partidos de masas de las clases trabajadoras, derivando en la formación de sindicatos obreros y el nacimiento de corrientes políticas y movimientos sociales, liderados inicialmente por el Comunismo y Anarquismo. Se generalizaron las demandas populares por el sufragio universal, la igualdad de los derechos de la mujer y la participación de la clase obrera en la vida política de las naciones.

Fue en tal contexto, que se produjo el contacto entre democracia representativa y demandas de participación popular.

En Suiza, con la reforma constitucional de 1848, se introdujeron el referéndum y la iniciativa popular como prácticas regulares y frecuentes dentro de la política interna, ejecutadas hasta la fecha.

En Estados Unidos, durante el período inmediatamente posterior a la guerra civil, la corrupción gubernamental y la falta de representatividad de las instituciones del gobierno, generaron varios movimientos de reforma incluyendo a los populistas cuya agenda pretendía devolver a los ciudadanos el control del gobierno. Ellos sugerían el referéndum de destitución, de iniciativa y de protesta. La primera entidad gubernamental en adoptar la destitución fue la ciudad de Los Angeles en una carta municipal en 1903.

La mayoría de los países europeos comenzaron a introducir formas de participación popular directa, en sus respectivas constituciones, después de la Segunda Guerra Mundial.

En Sudamérica, el proceso de adopción formal de la democracia semidirecta data de la última década del siglo XX, iniciado por Colombia en 1991 y seguido por Perú (1993), Paraguay (1997), Ecuador (1998) y Venezuela (1999). En Argentina, rige la democracia representativa a nivel nacional, pero se emplean mecanismos de democracia participativa en la mayoría de las Provincias. En Chile y Brasil, rige únicamente la consulta popular desde 1980 y 1988, respectivamente. El caso de Uruguay es atípico, ya que estos mecanismos datan de 1919 en adelante, pero han sido raramente empleados.

En Bolivia, se adoptó la democracia semi – directa con la reforma constitucional del 20 de febrero de 2004, que modificó los artículos 1 y 4, parágrafo I, de la carta magna, en los siguientes términos:

Artículo 1 de la Constitucion Política del Estado
1967

Bolivia, libre, independiente, soberana, multiétnica y pluricultural, constituida en República unitaria, adopta para su gobierno la forma democrática representativa, fundada en la unión y la solidaridad de todos los bolivianos.

2004
Bolivia, libre, independiente, soberana, multiétnica y pluricultural, constituida en República unitaria, adopta para su gobierno la forma democrática representativa y participativa, fundada en la unión y la solidaridad de todos los bolivianos.

Artículo 4 - I de la Constitución Política del Estado
1967
El pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes y de las autoridades creadas por ley.

2004
El pueblo delibera y gobierna por medio de sus representantes y mediante la Asamblea Constituyente, la Iniciativa Legislativa Ciudadana y el Referéndum establecidos por esta Constitución y normados por Ley.

Constitución Vigente
La Constitución promulgada el 7 de febrero de 2010, en su artículo 11, establece: "La República de Bolivia adopta para su gobierno la forma democrática participativa, representativa y comunitaria..." Con relación a la democracia directa y participativa, norma que esta se ejerce por medio del referendo, la iniciativa legislativa ciudadana, la revocatoria de mandato, la asamblea, el cabildo y la consulta previa.


Mecanismos de Participación Popular

Revocatoria o Revocación

Es un procedimiento a través del cual los electores pueden destituir a un representante con anterioridad a la expiración del período para el que fue elegido.

Referéndum o Plebiscito

Referéndum: Es una institución democrática a través de la cual el cuerpo electoral expresa su voluntad respecto a un asunto o decisión que sus representantes constitucionales o legales someten a consulta.

Plebiscito: Es un mecanismo de consulta popular similar al referéndum.

Las diferencias entre referéndum y plebiscito son fundamentalmente de carácter formal e histórico y no sustancial. Se diferencian principalmente en que en el primero se consulta al cuerpo electoral sobre un acto de naturaleza gubernamental o constitucional, no gira en torno a un acto legislativo. Por el contrario en un plebiscito, el pueblo vota o aprueba una decisión del órgano legislativo.

Iniciativa popular

Otorga al pueblo la facultad de presentar un proyecto de ley al Congreso para que lo considere, caso contrario, puede convocarse a un referéndum popular.

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REVOCATORIA DEL MANDATO POPULAR (Actualizado al 12/06/10)

Concepto
Sobre la base de las numerosas definiciones, formuladas por diversos tratadistas, acerca de la Revocatoria o Revocación del Mandato Popular, pueden identificarse los siguientes rasgos distintivos de esta institución jurídico - constitucional:

a) Es un derecho o facultad que asiste a los electores
b) Tiene por objeto la destitución de un funcionario o autoridad de elección popular antes que expire el periodo de su mandato
c) Requiere el acuerdo de la mayoría de los electores
d) Puede promoverse por diversas causas

En consecuencia, mediante el procedimiento de revocatoria del mandato, el electorado tiene el derecho a destituir del cargo a un funcionario público a quien él mismo eligió, antes de que concluya el período de su mandato. Es decir, el pueblo, mediante el sufragio y de manera vinculante, decide sobre la continuidad en el desempeño del cargo de un funcionario de elección popular.

La Revocatoria en el ámbito Latinoamericano
En Latinoamérica, diversos países consagran la posibilidad de revocar el nombramiento de los funcionarios de elección popular, antes de cumplir su periodo de mandato.

Sin embargo, en algunos de ellos el procedimiento no implica el sufragio, sino que se encuentra confiado a cámaras, congresos, tribunales penales y otros. Tal es el caso de Costa Rica, donde el único mandato revocable es el de Alcalde, mediante sufragio universal, pero la iniciativa no es popular, sino que está a cargo de los regidores municipales.

En otros países, su empleo se encuentra previsto únicamente en las constituciones estatales y no nacionales como en Argentina y México.

Esta figura se reconoce a nivel constitucional nacional y por decisión estrictamente popular en Perú, Venezuela, Colombia, Ecuador y Bolivia.

Causas
En los ámbitos doctrinal y legislativo latinoamericano, se consideran las siguientes circunstancias, como causas idóneas para que el electorado pueda solicitar la convocatoria de una Consulta Popular de Revocatoria.

- Voto Programático
- Actos de Corrupción
- Violación de Derechos Humanos
- Pérdida de Legitimidad

Oportunidad
Se fijan limitaciones de carácter temporal para que proceda la solicitud de Revocación, con el fin de otorgar a las autoridades, con mandato revocable, la posibilidad de cumplir con sus ofertas electorales y demostrar idoneidad, transparencia, eficacia y eficiencia en el desarrollo de la función pública que les corresponda desempeñar.

En este sentido, las legislaciones de Perú y Ecuador norman de manera uniforme que podrá solicitarse la revocatoria del mandato, después de transcurrido el primero y antes del último año de ejercicio de funciones del representante. Sin embargo, el artículo 111 de la constitución ecuatoriana establece que, por actos de corrupción, “podrá solicitarse en cualquier tiempo del periodo para el que fue elegido el dignatario”.

Las legislaciones de Colombia y Venezuela, restringen únicamente el periodo mínimo del ejercicio de la representación popular, en un año y la primera mitad, respectivamente.

La Constitución boliviana, señala: "La revocatoria del mandato podrá solicitarse cuando haya transcurrido al menos las mitad del periodo del mandato. La revocatoria del mandato no podrá tener lugar durante el último año de la gestión del cargo"

Mandatos Revocables
Todos los cargos de elección popular debieran ser susceptibles de revocación, como instrumento necesario para generar nuevos espacios de responsabilidad de las autoridades por el ejercicio de la función pública y con el fin de facilitar la identificación representante – representado. De esta manera, se genera el consenso popular y, por tanto, se fortalece la legitimidad de las autoridades elegidas, sus actos de gobierno y sus decisiones.

En ese sentido se manifiesta la constitución de Venezuela, al establecer que todos los cargos y magistraturas de elección popular son revocables. No obstante, las demás constituciones restringen el empleo de este mecanismo para Gobernadores y Alcaldes, en el caso de Colombia; Alcaldes, Prefectos y Diputados, en Ecuador; y en Perú, son susceptibles de Revocación los mandatos del Presidente, Vicepresidente y Consejeros Regionales, Alcaldes y Regidores y Jueces de Paz No Letrados. En Bolivia, se prevé la revocatoria de todos los cargos electos, a excepción del Órgano Judicial, cuyos magistrados solamente podrán ser revocados a iniciativa del Consejo de la Magistratura.

Aprobación de la Revocatoria
La consecuencia inmediata que produce la aprobación de la revocatoria del mandato, es la cesación del cargo que desempeña el funcionario público de elección popular y la sustitución o reemplazo del mismo.

Para la sustitución de la autoridad revocada, las legislaciones venezolana y colombiana prevén la convocatoria a nuevas elecciones. En Perú, se norma que el Jurado Nacional de Elecciones, debe acreditar como reemplazante a quien alcanzó el siguiente lugar en el número de votos de la misma lista. En Ecuador, el suplente legal debe asumir el cargo, al igual que en Bolivia. Sin embargo, en la legislación boliviana cuando se revoca al Presidente del Estado, este debe ser reemplazado por el Vicepresidente quien convocará inmediatamente a elecciones presidenciales a realizarse en el plazo máximo de 90 días.

Rechazo de la Revocatoria
Si la mayoría del electorado rechazara la revocatoria del mandato, ésta no podrá ser solicitada nuevamente dentro del mismo periodo de funciones, de conformidad con las legislaciones de Ecuador, Venezuela, Colombia y Bolivia. La legislación peruana señala que deberán transcurrir dos años entre una consulta y otra.


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